El reconocimiento artístico de Hermen Anglada-Camarasa

8098399648_de54cd5f51Hermen Anglada-Camarasa (Barcelona, 1871 – Port de Pollença, 1959) es uno de los máximos representantes de la pintura catalana moderna. En palabras de uno de los mayores expertos, el Dr. Francesc Fontbona, Anglada-Camarasa “es el pintor catalán más universal aparecido después de Marià Fortuny y antes de Joan Miró. Ningún otro artista catalán de su época tuvo, ni de lejos, una presencia tan viva como la suya en el panorama internacional del arte”(1).

En estas líneas pretendemos analizar y valorar las diferentes etapas del proceso de reconocimiento como artista que siguió el pintor catalán Anglada-Camarasa. Para entender este proceso hay que saber que el entorno que rodeaba al artista fue siempre muy rico, variado y complejo, y por lo tanto, se ha intentado sintetizar al máximo los hechos más relevantes de dicho proceso.

En París consiguió una verdadera inmersión artística en los círculos del arte moderno francés, a pesar de demostrar siempre una gran independencia y de haber creado un estilo personal, pero cercano a la moda postimpresionista. Dentro de su trayectoria hemos podido discernir hasta cuatro proyecciones diferentes según distintas áreas geográficas del mundo, y debido a que sólo interesa su proceso de reconocimiento, esta investigación se centra en los primeros años de cada una de estas proyecciones:

1ª: PARÍS Y SU EXTRAORDINARIA PROYECCIÓN EUROPEA (1900-1914)

Anglada-Camarasa, durante sus años de formación en la Escola Llotja de Barcelona, pudo conectar con el mundo artístico de la mano de sus maestros: Tomás Moragas (el mismo que tuvo Santiago Rusiñol) y Modest Urgell. También en su juventud se relacionó con un ya anciano Víctor Balaguer, político, escritor, poeta e historiador catalán que le compró una obra primeriza para enriquecer su estrenada Biblioteca-Museo. Durante unos años fue participando en diversas exposiciones de Bellas Artes colectivas. Sin embargo, el joven Anglada ansiaba ante todo triunfar como pintor y por ello, con tan sólo 23 años consiguió que la reconocida Sala Parés expusiera sus obras.

Así pues, en 1894 se organiza su primera exposición destacada, en la que Anglada había puesto mucho empeño –hecho corroborado puesto que había preparado unos panfletos para repartir dentro la sala-. Sin embargo, esta exposición de 1894 no tuvo ninguna resonancia, o muy escasa, ya que el protagonismo se lo llevó el también pintor catalán Ramon Casas con su Garrote vil, que también se exponía en otro espacio de la misma Sala. Este hecho provocó la decisión final de Anglada de marcharse a París para seguir aprendiendo en las escuelas de la ciudad artística del momento.

En la capital francesa pudo contar con el apoyo económico de su cuñado, el empresario Josep Rocamora Pujolà y de su primera esposa, Isabelle Beaubois, que también pintaba. Sin embargo, los primeros años en París pasó verdaderos momentos de penurias. Allí se esmeró mucho en su formación y acudía de día a la Academia Julian (donde se habían formado también los nabís) con los pintores Jean Paul Laurens y Benjamín Constant, y de noche a la Academia Colarossi con L. A. Girardot y René Prinet. Uno de sus compañeros en las academias era el pintor peruano Carlos Baca-Flor, del que se hizo buen amigo y comenzó así a relacionarse con personas del círculo de los grandes pintores modernos y, sobre todo, con uno de sus primeros coleccionistas, el compositor René de Castéra que le introdujo en un círculo muy selecto de artistas y aristócratas franceses.

En el año 1900, estando de paso por la ciudad condal, volvió a organizar una exposición, esta vez individual, en la Sala Parés mostrando lo que había aprendido en su estancia en la capital francesa. Hecho insólito, ya que un artista tan joven no solía exponer individualmente. Esta muestra que causó gran expectación –y que visitaría un jovencísimo Pablo Picasso constituye, sin duda, su primer éxito y muchos críticos se hicieron eco de ello como Raimon Casellas o Alfredo Opisso.(2) Los historiadores F. Fontbona y F. Miralles en su biografía Anglada-Camarasa (Barcelona: La Polígrafa, 1981) llegan a contar, en el apartado de Bibliografía, por lo menos una quincena de medios escritos barceloneses que publicaron notas o juicios sobre este acontecimiento.

Gracias a esta eclosión en Barcelona, comienza su despegue internacional. A partir de esta muestra, durante los siguientes cuatro años Anglada consigue participar en las mejores exposiciones internacionales oficiales de Bellas Artes en Europa: el Salón Nacional de París, en el Salón de Arte de Berlín, en la Libre Esthétique de Bruselas, en la Sociedad Internacional de Bellas Artes de Londres, en la Bienal de Venecia, en la Secesión Vienesa,… En una de estas exposiciones, el ruso Iván Morózov –uno de los principales coleccionistas de arte moderno de la época- adquirió en 1902 su Danza española(3), lo cual es un hecho muy relevante puesto que suponía una distinción extraordinaria que un coleccionista de tal categoría comprase una obra de un artista joven y emergente.

En París también se relaciona con otros artistas catalanes como Marià Pidelaserra, Pere Ysern, Evelí Torrent y Manolo Hugué, el cual escribió una anécdota acontecida a su llegada a dicha capital en 1901 en la cual la gente quería estrechar su mano por el simple hecho de proceder de la misma ciudad que el ya célebre Anglada-Camarasa.(4) Ese mismo año, la revista rusa Mir Iskusstva (“El mundo del arte”) coeditada por el famoso promotor artístico Sergei Diaghilev publicaba un cuadro de Anglada que había sido expuesto en el Salón parisino de 1901. A partir de entonces se siguió publicando nuevas obras con nuevas críticas (hasta catorce en total) entre 1901 y 1904, año en que dejó de editarse la revista. La consecuencia directa fue que el nombre de Anglada-Camarasa empezó a aparecer rápidamente en la prensa europea artística. Muy pocos pintores tuvieron una difusión tan intensa como Anglada. Prestigiosos críticos publicaban comentarios y reproducciones de su obra en diarios y revistas.

A partir de 1904 su presencia continuaba latente en ciudades como Venecia, Berlín, Bruselas, Londres, y sobre todo París, y se expandía por otras como Viena, Roma y Buenos Aires. Desde 1904 a 1908 fue profesor en la Academia Vitti de París, donde muchos de sus alumnos eran sudamericanos y ayudaron a difundir su fama por el continente americano. En 1905 la Gallerie d’Arte Moderna de Venecia adquirió una obra de Anglada que había expuesto en la Bienal. Muchos críticos internacionales se ocuparon de su obra como Camille Mauclair, Roger Marx, Paul Jamot, Marius-Ary Leblond, Ugo Ojetti, Vittorio Pica, Alejandro Christophersen, Dr. Atl, entre los más conocidos. Durante estos años Anglada es constantemente invitado a participar en exposiciones de Bellas Artes.

En el año 1911 el comité ejecutivo de las fiestas conmemorativas de Roma le invita a la gran Exposición Internacional de Bellas Artes donde le fue concedido el primer premio, sin embargo a pesar de haber conseguido la mayoría de puntos tuvo que compartirlo con otros diez artistas entre los que destacaban Gustav Klimt e Ignacio Zuloaga. Entre 1905 y 1914 se consolida su extraordinaria internacionalización.

2ª: PROYECCIÓN PARALELA EN ARGENTINA (1907-1916)

Paralelamente a sus últimos años en París, Anglada gozó de una gran fama en Argentina. Esto se debe al fuerte vínculo que el artista había entablado con sus discípulos durante sus años de profesor y durante los años que pasaron juntos en Mallorca, donde algunos de ellos también se instalaron. Esta relación decisiva para su proyección argentina comenzó en París en 1907 cuando el artista catalán se encontraba en el zenit de su gloria artística europea. A sus clases nocturnas asistía Alberto López Buchardo, que encabeza la lista de discípulos argentinos que formaron un núcleo a su alrededor a lo largo de veinte años. A él se unieron Juan B. Tapia, Tito Cittadini, Gregorio López Naguil, Adán Diehl y Ricardo Güiraldes que, entre otros, fueron los principales estudiantes que en pocos años configuraron este núcleo.

Pero este grupo de argentinos que gravitaba en torno a Anglada no se limitaba a sus alumnos, sino que se ampliaba con un buen número de intelectuales y entusiastas culturales que habían viajado a París. Este grupo procedía en general de la alta burguesía bonaerense, lo cual fue decisivo para crear un estado de opinión sobre Anglada en los altos círculos de la gran capital argentina y para poder situar su obra en las grandes exposiciones. Esta unidad de discípulos situó el nombre de Anglada-Camarasa en un lugar único en la vida cultural argentina y debido a su fidelidad le promovieron grandes exposiciones.

En 1910 se celebró la Exposición Internacional del Centenario de la República Argentina en Buenos Aires. Los antiguos discípulos de Anglada le animaron a acudir al certamen del que ganó el primer premio junto a Eliseu Meifrén y su amigo Ignacio Zuloaga. En 1916 por iniciativa del Museo Nacional de Buenos Aires se organizó una nueva exposición individual de Anglada cuyo éxito fue muy resonante en toda la capital bonaerense. A partir de entonces, durante varios años su obra ha seguido exponiéndose reiteradamente en la capital argentina.

3ª: MALLORCA Y DIFUSIÓN DE SU FAMA POR ESPAÑA (1914-1919)

Al estallar la I Guerra Mundial en 1914, Anglada-Camarasa decide volver a España y se instala en Mallorca. El artista recibe por estas fechas una invitación para participar en la Bienal de Venecia, enviada por el síndico conde Grimani. Esta participación en Venecia sería la última gran manifestación europea de Anglada en muchos años ya que se vio privado de continuar exponiendo por ser un refugiado forzoso en España y su estilo comenzaba a quedarse atrás de la modernidad de las vanguardias. Estando en España decide dedicarse a este público. En 1915 el Ayuntamiento de Barcelona le concede el permiso para organizar una magna exposición en el Palau de Belles Arts.

Hay que decir que esta muestra escondía intereses políticos, ya que Anglada se había hecho un nombre en Europa y convenía una exposición de este calibre en Barcelona. Cataluña vivía entonces los años clave del Noucentisme y la crítica miró con reticencia la obra de Anglada. Sin embargo, el pintor contó con el apoyo de artistas como Alexandre de Riquer y Josep Llimona y del intelectual Salvador Sempere i Miquel. Por otra parte, Eugeni d’Ors alabó su obra pero insinuó que su arte estaba en decadencia.(5)

En Madrid se hicieron eco de esta gran exposición en Barcelona, y muchos intelectuales y artistas madrileños firmaron una carta pidiendo a Anglada que organizara una muestra parecida en la capital española. Habría que decir que el promotor de esta carta era el escultor Julio Antonio que había sido protegido de Anglada en París y había conseguido que firmaran un buen número de personajes de la Generación del 98 como Azorín, Baroja, Galdós, Marañón, Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Unamuno, Valle-Inclán, etc. Anglada tardó en contestar pero finalmente aceptó, realizando así una gran muestra en 1916 en el Palacio de Exposiciones de El Retiro de Madrid.

Las críticas ante la gran exposición mostraron profundas discrepancias. Algunos críticos como Bernardo G. de Candamo, Enrique Vaquer y Pedro Mata elogiaron su obra sobre todo por su modernidad e innovación. Sin embargo, muchos otros tacharon su obra por ir en contra de la tradición española: Pilatillos, Fernando Mora, Perdreau, Federico Leal, Moreno Carbonero, Francisco Pradilla y Cereceda calificaron a Anglada de separatista, antipatriótico y ex-español por pretender vender obras de temática más mediterránea que castellana.(6)

Al igual que en Barcelona, la exposición de Madrid tuvo un marcado trasfondo político, sin embargo en general los intelectuales madrileños se alinearon a favor del artista. Además el pintor contó durante estos años con el apoyo de un crítico de arte activo en Madrid, José Francés que tuvo mucho que ver con la difusión de la fama de Anglada por todo el estado. Anglada tenía también un gran mediador en la figura de Francesc Cambó, político catalán conservador, fundador de la Lliga Regionalista que coleccionó además muchas obras de sus obras.

El artista catalán recibió en 1919 la invitación de Ramón de la Sota, presidente de la Diputación de Vizcaya, para participar en la Exposición de Pintura y Escultura de Bilbao. Aunque Anglada había declarado su intención de no exponer durante un tiempo, su amigo Francesc Cambó medió en todos los trámites para que su participación fuera posible. Al acabar la I Guerra Mundial, Anglada-Camarasa con sus casi cincuenta años buscaba reposo lejos del mundo artístico internacional y permanecía aislado del bullicio en su casa del Port de Pollença. Hasta los últimos años de su vida se siguió exponiendo obra suya sobre todo en Barcelona y Mallorca.

4ª: TARDÍA PROYECCIÓN ANGLOSAJONA (1924-1936)

Tras los años de reposo en Mallorca, Anglada decidió reemprender su actividad de expositor internacional en 1924 y se dedicó intensamente al público norteamericano. La gestión de Homer St. Gaudens fue clave para el desencadenamiento de una larga serie de exposiciones sobre Anglada-Camarasa por los Estados Unidos hasta mediados de los años treinta. St. Gaudens era el nuevo director del Carnegie Institute de Pittsburgh y se había hecho eco de la fama de Anglada en Europa, lo cual le había provocado un fuerte interés por conocer y divulgar su obra. De este modo se propuso obtener la participación del pintor catalán en la XXIII Annual International Exhibition of Paintings del Carnegie Institute.

Dicha exhibición era un ambicioso proyecto de difusión de arte moderno europeo por los Estados Unidos, y fue todo un éxito para Anglada ya que causó gran impresión. A finales de 1924 se inició una muestra itinerante en las Vandyck Galleries de Washington y luego pasó en febrero de 1925 al Brooklyn Museum de Nueva York. Más tarde se exhibió en Chicago, Des Moines, Los Ángeles y San Francisco. El representante de las Vandyck Galleries era John Cunningham Jr. que también había visitado al artista en su casa de Pollença para asegurarse el envío de las obras. En otoño de 1925, Anglada volvía a concurrir en la XXIV exposición del Carnegie Institute, incluso fue invitado a participar como jurado, lo cual le obligó a viajar en persona a los Estados Unidos, abandonando así su largo retiro de más de diez años. A finales de año,

Alexander Bower, director del departamento de Bellas Artes de la Sesquicentennial International Exposition de Philadelphia proponía a Anglada su participación en una muestra extraordinaria que estaba preparando para 1926. Anglada consiguió la medalla de oro con una de sus obras. Las exposiciones sobre Anglada se fueron multiplicando por todos los Estados Unidos (Pittsburgh, Washington, Nueva York, Chicago, Des Moines, Los Ángeles, Dallas, Philadelphia, San Diego, St. Louis, Boston, Cleveland, Providence). En esta última etapa no habría que olvidar la relación que el pintor entabló desde 1925 con el ensayista inglés Stephen Hutchinson Harris, que años después se convertiría en su biógrafo y reavivaría su antigua fama en Inglaterra donde no exponía desde hacía dos décadas.

S. H. Harris publicó en 1926 un artículo sobre Anglada-Camarasa en la prestigiosa revista The Studio en Londres.(7) Y años después, tras lograr entrevistarse con él, publicó la primera monografía de Anglada en 1929, editada por las Leicester Galleries de Londres. El libro titulado The Art of H. Anglada Camarasa. A study in modern art constituye un documentado volumen escrito cuidadosamente editado e ilustrado, que sin embargo jamás se tradujo al catalán ni al castellano.

Además poco después, en 1930 Harris se ocupó de organizarle a Anglada dos exposiciones en Londres y Liverpool. Esto originó una amplia presencia del pintor catalán en periódicos y revistas ingleses, como por ejemplo un importante artículo en la revista londinense Apollo firmado por Steuart Erskine.(8) Finalmente, esta campaña británica introdujo el nombre de Anglada-Camarasa en una difundida visión inglesa de la pintura moderna internacional publicada por Solomon C. Kaines Smith en 1932.(9) A partir de 1936, su proyección norteamericana se interrumpe.

Podríamos decir que la I Guerra Mundial truncó la carrera artística de Anglada por Europa puesto que en 1914 tuvo que volver a España cuando estaba en la cumbre de su gloria. Al acabar la guerra, su estilo estaba lejos de las vanguardias que surgían, pero su fama retumbaba como un eco en América, donde comenzó su segunda carrera artística. Sin embargo, la Guerra Civil española truncaba de nuevo sus esfuerzos.

HITOS DEL PROCESO DE RECONOCIMIENTO ARTÍSTICO

En la tabla siguiente hemos interpretado gráficamente estas cuatro proyecciones, cada una representada con una línea de color diferente, y hemos dividido en tres niveles la proyección de su reputación, siendo el nivel III el más elevado de su carrera. Los años que abarca el gráfico comprenden: desde los inicios de su formación artística (hacia 1886) hasta 1936 (año en que estalla la Guerra Civil y debe refugiarse), es decir, un período de cincuenta años. Sin embargo, como podemos observar en el gráfico, los principales años en los que su fama se va elevando se concentran entre 1900 y 1925. Como hemos comentado anteriormente, el entorno de Anglada-Camarasa conforma un entramado de relaciones y un sinfín de exposiciones que constituye un mundo complejo. Sin embargo, hemos podido seleccionar los momentos clave que marcaron verdaderos hitos y que determinan la dirección de las líneas del gráfico:

PRINCIPALES AGENTES IMPLICADOS EN EL PROCESO DE RECONOCIMIENTO

Los agentes implicados son las personas o instituciones que en cierta medida han ayudado o retrasado con sus acciones este proceso de alcanzar la reputación que Anglada-Camarasa obtuvo. Entre todas las personas implicadas, que no son pocas, hemos hecho una selección de las tres más relevantes.

  • Sergei Diaghilev (1872-1929). Un hecho impactante que ya hemos comentado, fue la adquisición de una de las obras de Anglada-Camarasa en 1902 por el coleccionista ruso Iván Morózov (1871-1912). Gracias al afán de coleccionismo de Morózov (y de otro empresario moscovita, Serguéi Schukin) el Hermitage de San Petersburgo goza hoy de una de las colecciones de arte europeo de finales del siglo XIX y principios del XX más importantes. Esta noticia fue recogida por la revista que editaba el carismático empresario ruso de ballet Sergei Diaghilev, que también adquirió algunas obras del pintor catalán. A finales del siglo XIX un grupo de jóvenes intelectuales de San Petersburgo que consideraba el Arte como el objetivo de su vida, había creado una asociación llamada El Mundo del Arte. La encabezaba S. Diaguilev, junto a otros cinco integrantes vinculados todos a la alta cultura de la ciudad. Con la intención de impulsar las artes plásticas en la Rusia de la época, se hicieron exposiciones de pintura desde 1897 con obras maestras de artistas europeos. Para ello, Diaghilev viajó varias veces por Europa, sobre todo a Francia, asistiendo a exposiciones y visitando estudios de artistas. Él mismo estaba formando su propia colección. Esta misma asociación editaba la revista homónima, Mir Iskusstva, que mostraba una sección compuesta por exposiciones europeas donde aparecían los artistas más valorados por Diaghilev. Como dijo Sergei Konstantinovich Makovski, crítico de arte ruso de la época: “S. P. Diaguilev se deslumbraba en los salones parisinos con Maurice Denis, Gandara, Anglada,…, y se hizo promotor, aunque no desde el primer momento, del impresionismo con Monet y Renoir en primer lugar” (10). Rápidamente, Anglada se convirtió en uno de los artistas preferidos de Diaghilev. Ambos pertenecían a la misma generación y eran partidarios de casi los mismos ideales en el arte. En 1901 se publicaba por primera vez un cuadro de Anglada en la revista Mir Iskusstva. En 1902 se mencionaba su participación en el Salón de Arte Schulte de Berlín y la adquisición de una de sus obras por I. Morózov. La obra de Anglada-Camarasa se representó de una manera más completa en la revista del año 1904 donde se publicó el mayor número de fotografías de sus cuadros (ocho en total) con una portada especial. Las críticas de las obras las firmaba el crítico de arte Igor Grabar (1871-1960), uno de los personajes clave del mundo artístico ruso de la primera mitad del siglo XX que redactó la primera Historia del Arte Ruso (1910-1916) y su segunda edición más completa (1950-1960), además de fundar los Talleres de Restauración de Pintura y el Instituto Estatal de Estudios Artísticos de Moscú. Gracias a la promoción y difusión que la revista rusa de Diaghilev procuró a las obras de Anglada-Camarasa, su nombre se fue propagando por el resto de capitales europeas por las que también viajaba incansablemente el famoso promotor ruso. La consecuencia directa fue que el nombre de Anglada-Camarasa empezó a aparecer rápidamente en la prensa europea artística. Muy pocos pintores tuvieron una difusión tan intensa como Anglada. Prestigiosos críticos como Élie Fauve, Vittorio Pica, Hans Rosenhagen y Louis Vauxcelles publicaban comentarios y reproducciones de su obra en diarios y revistas como Grande France, Die Kunst, Kunst für Alle, The Studio o Gil Blas.
  • José Francés (1883-1964). A partir de la exposición de Madrid de 1916, uno de los escritores madrileños que con más asiduidad se dedicó a encomiar la personalidad de Anglada fue José Francés y Sánchez-Heredero -aunque se ha dicho que podría haber tenido un peso importante el hecho de pertenecer ambos a la masonería-. Por ejemplo, este periodista, crítico de arte, traductor y novelista en un amplio artículo narraba los éxitos internacionales del pintor, subrayaba su valor colorístico, recordaba las grandes dotes dibujísticas y acababa haciendo un comentario detallado de las obras presentadas en la magna exposición de Barcelona(11). Poco después en otro escrito defendía los puntos tradicionalmente controvertidos de la obra de Anglada y destacaba los antecedentes de su pintura: “Sobre las inmutables leyes cromáticas de países y escuelas remotos ha edificado toda esta danza de luces y tonos con que ahora demuestra que en él empieza a cumplirse el porvenir de la pintura: la orientación decorativa, intrascendente plasticidad de bellos motivos ornamentales, de arabescos bellos y gamas valientes.” (12) José Francés pronunció a lo largo de su carrera cientos de conferencias sobre temas artísticos. Tras dicha exposición de Madrid, organizó un ciclo de conferencias sobre Anglada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Como crítico de arte se formó en el Modernismo y defendió también la obra de Samuel Ros, Ignacio Zuloaga, Eugenio Hermoso, y otros artistas catalanes y vascos, sin olvidar figuras cercanas al simbolismo y el apoyo a escenógrafos, dibujantes e ilustradores (organizó exposiciones de dibujantes como el Salón de Humoristas de Madrid).
  • Homer St. Gaudens (1880-1958). Para abrirse las puertas al nuevo mercado en los países anglosajones, Anglada contó con la ayuda inestimable del recién nombrado director del Carnegie Institute de Pittsburgh, Homer St. Gaudens. Habría que decir que el anterior director del Instituto, John W. Beatty ya se había puesto en contacto con Anglada-Camarasa via epistolar para que el pintor concurriera en la Annual International Exhibition of Paintings del Carnegie Institute del año 1921. Sin embargo, Anglada nunca respondió a sus peticiones. Parece ser que las gestiones de St. Gaudens fueron más fructíferas aunque costosas. Tras las gestiones realizadas por Miss Margaret Palmer (representante del Carnegie Institute en España), St. Gaudens se desplazó ex profeso a la casa de Port de Pollença del artista para convencerle a participar como invitado. Habría que decir que cada año se intentaba llevar las obras de una figura cumbre del arte europeo: el año anterior había sido Pierre Bonnard y al año siguiente fue Claude Monet. Homer St. Gaudens consiguió por fin que Anglada participara, aunque fuera de concurso, como invitado especial. Las gestiones para ello fueron arduas: se enviaron muchas cartas y telegramas, se realizaron varios viajes y desplazamientos, el tamaño de las obras que Anglada exigía exponer eran enormes y dificultaba su traslado, y además los precios a los que quería ponerlas a la venta eran desorbitados. En definitiva, Anglada no daba facilidades, ya que quizás poco le preocupaba. Después de asistir a la universidad de Harvard, St. Gaudens se convirtió en escritor, crítico de arte, director teatral y director del citado Instituto a partir de 1921. Es reconocido por su contribución al arte moderno a través de la exposición internacional anual, patrocinada por el Carnegie Institute. Homer Saint-Gaudens escribió The American Artist and His Times (1941) fue colaborador de varios periódicos, como el Century Illustrated Monthly Magazine, Scribner’s Magazine, Outlook, Mentor y Country Life. Además fundó el Saint-Gaudens Memorial y fue su director hasta 1953.

GEOGRAFÍA DEL PROCESO DE RECONOCIMIENTO

El artista Hermen Anglada-Camarasa expuso en vida su obra hasta en doce países diferentes en más de 120 ocasiones. En el siguiente gráfico se puede observar el número exacto de exposiciones con obras de Anglada-Camarasa en cada país. Además el orden que sigue la disposición de los países es cronológico teniendo en cuenta sólo el año de la primera exposición en ese país:

El mayor número de exposiciones fue en España, su país natal, aunque habría que decir que las más relevantes se celebraron algo tardíamente y las más numerosas son las colectivas sobre pintura catalana en las que se incluían obras del pintor. El país que le vio emerger de forma fulgurante fue, sin duda, Francia y por ello también aparece un buen número de exposiciones en el gráfico. Sin embargo, los Estados Unidos fueron testigos de numerosas muestras a lo largo y ancho del país. Sin olvidar, Argentina donde su fama se difundió sin la necesidad de que tuviera que visitar el país ni siquiera por cortesía hacia sus fieles discípulos.

A continuación aparecen cuatro mapas en los que podemos apreciar la evolución de la difusión de sus exposiciones y, consecuentemente, de su fama en Europa, Argentina y los Estados Unidos. En el primer mapa antes de 1900, se identifican las ciudades de Barcelona y París, donde Anglada comenzó a exponer muy joven, cuando aún era un desconocido para el mundo artístico internacional.

A partir de 1900, tras su exitosa muestra individual en la Sala Parés su fama se fue difundiendo por el resto de Europa, sobre todo entre 1901 y 1905, gracias a su participación en los salones oficiales de Bellas Artes y su aparición en la prensa artística europea. En la ciudad de París consiguió exponer su obra prácticamente cada año en el prestigioso Salón Nacional. En el mapa siguiente entre 1911 y 1920, podemos observar que su fama seguía intacta por toda Europa, ampliándose incluso a España, sobre todo desde 1914 (año en que se trasladó de París a Mallorca) y a Argentina, ganando además el primer premio en algunos certámenes.

Al acabar la I Guerra Mundial, su fama en Europa se estancó debido a que su obra había quedado fuera de las grandes vanguardias. Podemos observar como en el último mapa se seguían celebrando exposiciones entorno a Anglada, pero la geografía de éstas se reducía a París, Barcelona, Mallorca y Buenos Aires. Sin embargo, también podemos observar cómo comenzaba su segunda carrera artística, la anglosajona: por los Estados Unidos e Inglaterra. Esta segunda difusión es equiparable a la ocurrida en Europa los primeros años, llegando a exponer hasta en 15 ciudades diferentes de habla inglesa.

A pesar de su enorme fama internacional, de su estruendoso éxito en certámenes artísticos de diversos países y de la ingente difusión de sus obras, Hermen Anglada-Camarasa es hoy uno de los artistas catalanes menos conocidos y menos reconocidos. Para comprobarlo, hemos realizado una comparativa de apariciones en el buscador Google junto con otros artistas catalanes contemporáneos a Anglada:

Como podemos observar en la tabla, Anglada-Camarasa es de los artistas que menos entradas poseen en el buscador, por encima de otros como Meifrén, Hugué, González, Nonell, Urgell (su maestro), Mir, Guinovart y Fortuny. Le superan Casas, Sorolla y Rusiñol como grandes pintores catalanes. Sin embargo, los artistas que destacan con creces por su universalidad son Gaudí, Miró y Dalí (éste último en realidad se dispara del gráfico hasta aumentar la cifra de Miró ocho veces).

PRESENCIA EN EL MERCADO ARTÍSTICO

Durante la segunda mitad del siglo XX Anglada-Camarasa ha estado relegado al olvido. Sin embargo, en los últimos años se ha ido revalorizando su figura desde que se publicara el catálogo razonado de Fontbona y Miralles en 1981, y se celebraran desde entonces diversas exposiciones por España, como la organizada por la Obra Cultural de la Caixa en Barcelona, Madrid y Palma de Mallorca (1982), la de Anglada-Camarasa [1871-1959] por la Fundación Cultural Mapfre Vida en Madrid (2002) y El món d’Anglada-Camarasa en el CaixaForum de Barcelona (2006). Por ello, algunas de sus obras se han cotizado muy elevadas en subastas de los últimos años. Podemos ver un ejemplo de la presencia del pintor en el mercado actual del arte en estas dos noticias sobre obras suyas subastadas:

“Hace cien años, el pintor Anglada-Camarasa tenía fama internacional y vendía muy caro, pero el golpe de martillo de Christie’s del pasado 4 de octubre en Madrid –que remataba en 2,9 millones de euros El Casino de París pintado en 1900- ha superado con creces las altas cotizaciones que obtuvo en vida y augura éxito de público a la gran exposición que presenta CaixaForum en Barcelona bajo el título de El mundo de Anglada-Camarasa”.(13)

En esta noticia se da a entender la relación entre las cotizaciones y las exposiciones realizadas en las últimas décadas. En la siguiente se comprueba que la obra La gata rosa se revaloriza en pocos años debido quizás también a la vuelta del pintor a las exposiciones.

“La estrella de la subasta anual de arte español que Christie’s celebra en Madrid sufrió ayer los mismos vaivenes de infarto que padece el mercado de las finanzas. La gata rosa, de Anglada-Camarasa (Barcelona, 1872-Pollença, 1959), un gran óleo que el artista pintó en el apogeo de su carrera -y que servía ayer de termómetro oficioso para medir el mercado actual del arte- salía con un precio estimado entre 1,5 y 2,5 millones de euros. En dos minutos eternos de puja no logró remontar los 900.000 euros y se quedó sin vender. […] Siguió la subasta. Pero, una vez finalizada y fuera de los focos se coció la venta. El dueño aceptó 1,3 millones de euros que le ofreció un comprador que estuvo en la sala. Aún así, el propietario se llevó una buena tajada. Había adquirido esa obra posimpresionista en 2003 en una subasta de Sotheby’s en Londres por 588.000 libras (750.300 euros al cambio de hoy). Así que van a tener mucha razón quienes estos días aseguraban que su precio estaba más que inflado”.(14)

Tras finalizar este análisis sobre cómo el pintor catalán Hermen Anglada-Camarasa logra el reconocimiento artístico, podríamos elucubrar sobre algunos de los motivos por los que alcanza dicho reconocimiento ya que como comenta el Dr. Vicenç Furió, “sería mejor considerar el genio artístico como una armonización fortuita de predisposición y situación”(15).

En primer lugar, creemos que la actitud rebelde e inconformista del pintor fue clave para marcar distancias con otros artistas de su tiempo. Anglada poseyó la gran ambición de ser pintor y ello se demostró desde muy temprana edad cuando no cedía ante las imposiciones de su madre, Beatriu Camarasa, de trabajar para un empresario rico de la familia. También desde muy joven participaba en numerosos certámenes de pintura. También sabemos que Anglada era un entusiasta de su trabajo. Prueba de ello son los panfletos que repartía en su exposición en la Sala Parés de 1894, o la fuerte disciplina que se impuso para asistir en París a dos escuelas diferentes (una de día y otra de noche).

Además Anglada sintonizó de buena manera con los ambientes de la Belle Époque de París y con el entorno de ebullición creativa que se desprendía en toda Europa a principios del siglo XX. Muy pronto pasó de ser alumno a profesor en las Academias Vitti y Colarossi, lo cual le facilitó participar en certámenes de carácter oficial puesto que ya se encontraba dentro de los círculos académicos. Así, en los salones de Bellas Artes de toda Europa tuvo un esplendoroso éxito debido a lo novedoso de sus pinturas, a la exuberancia de los colores y a lo decorativo y exótico de sus figuras. Los grandes coleccionistas le compraron obra, promotores artísticos como Diaghilev se fijaron en él y la prensa artística europea se volcó en sus obras.

Todo esto lo colocó en las vanguardias del arte, pero siempre con cierto carácter independiente. Nunca quiso exponer en las secciones oficiales de España o Cataluña, ya que pretendía que sus obras tuvieran un enfoque universal y no fueran encasilladas en alguna corriente o escuela nacional. Incluso nunca doblegó sus ideales republicanos cuando se le ofreció retratar al rey, lo cual le hubiera proporcionado una mayor reputación. También sus ideales artísticos le hicieron ser venerado por sus discípulos latinoamericanos que le proveyeron de enorme fama al sur del otro lado del Atlántico. Por todo ello, Anglada fue un artista atípico que le hizo ser muy criticado, pero también muy respaldado por numerosos artistas, importantes críticos de arte, coleccionistas e instituciones internacionales.


1. Francesc Fontbona, “Anglada-Camarasa y su mundo” en El món d’Anglada-Camarasa, Catálogo de exposición (noviembre 2006-marzo 2007), Barcelona: CaixaFòrum, 2006, p. 14

2. Raimon Casellas, “Coses d’art”, La veu de Catalunya, Barcelona, 10 de mayo de 1900. Alfredo Opisso, “Bellas Artes”, La Vanguardia, Barcelona, 2 de mayo de 1900

3. Hoy en el Museo Ermitage de San Petersburgo

4. Josep Pla, Vida de Manolo contada per ell mateix, Barcelona: Lliberia Catalónia, 1930, p. 124

5. Xènius (Eugeni d’Ors), “La gràcia i el pecat del pintor Anglada” en La Veu de Catalunya, Barcelona, 23 de mayo de 1915

6. Cada una de estas críticas las recogen F. Fontbona y F. Miralles en Anglada-Camarasa, Barcelona: La Polígrafa, 1981, pp. 140-142

7. Stephen Hutchinson Harris, “Hermenegildo Anglada Camarasa”, en The Studio, Londres, núm. 394, 15 de enero de 1926, pp. 3-10

8. Steuart Erskine, “Modern masters at Barcelona. D. Hermenegildo Anglada-Camarasa”, en Apollo, Londres, núm. 67, julio de 1930, pp. 33-37

9. Solomon C. Kaines Smith, An Outline of Modern painting in Europe and America, Londres, 1932

10. S. K. Makovski, Retratos de los contemporáneos, Moscú: Ed. Siglo XXI-Soglásie, 2000, p. 221 [en ruso]. Lo traduce Dr. Yuri R. Saveliev en “Anglada-Camarasa en Rusia”, en El Món d’Anglada-Camarasa, Catálogo de exposición (noviembre 2006-marzo 2007), Barcelona: CaixaFòrum, 2006, p. 36

11. José Francés: El año artístico 1915, Madrid: Ed. Mundo Latino, 1916, pp. 185-193, 309 y ss.

12. José Francés: “Nuevo Mundo” Madrid, 7 de julio de 1916, con 5 ilustraciones

13. J. Casamartina i Parassols, “El fulgor de Anglada-Camarasa” en El País, sábado 2/XII/2006

14. M. J. Díaz de Tuesta, “La subasta anual de Christie’s deja sin vender el 40% de las obras” en El País, Madrid, viernes 3/X/2008

15. Vicenç Furió, Sociología del arte, Madrid: Cátedra, 2000, p. 89


BIBLIOGRAFÍA:

– CALVO SERRALER, F.: “El pintor Hermen Anglada-Camarasa” en Anglada Camarasa, Obra Cultural de la Caixa de Pensions, Barcelona, 1981; Madrid, 1982; Palma de Mallorca, 1982, pp. 7-11

– CIRICI PELLICER, A.: “Anglada-Camarasa o el postsimbolisme fantàstic” en Anglada Camarasa, Obra Cultural de la Caixa de Pensions, Barcelona, 1981; Madrid, 1982; Palma de Mallorca, 1982, pp.13-18

– FONTBONA, F.: “La fama de Anglada-Camarasa” en Anglada-Camarasa [1871-1959], Madrid, Fundación Cultural Mapfre Vida, 2002, pp. 13-27

– FONTBONA, F.: “Anglada-Camarasa y su mundo” en El món d’Anglada-Camarasa, Barcelona, CaixaForum, 2006, pp. 14-22

– FONTBONA, F.: Hermen Anglada-Camarasa, Madrid: Fundación Mapfre Vida, Instituto de Cultura, 2006.

– FONTBONA, F.; MIRALLES, F.: Anglada-Camarasa, Barcelona: La Polígrafa, 1981

– FONTBONA, F.; MIRALLES, F.: “Inicis d’una carrera de pintor” en Anglada Camarasa, Obra Cultural de la Caixa de Pensions, Barcelona, 1981; Madrid, 1982; Palma de Mallorca, 1982, pp. 19-25

– FONTBONA, F.; MIRALLES, F.: “La Col·lecció Hermen Anglada-Camarasa de la Fundació “la Caixa”” en Passat i Present del Gran Hotel, Palma de Mallorca: Fundació “la Caixa” Illes Balears, 1993, pp. 71-74

– GARCÍA GUATAS, M.: “El mundo pictórico de Anglada-Camarasa” en Anglada-Camarasa [1871-1959], Madrid, Fundación Cultural Mapfre Vida, 2002, pp. 29-45

– MIRALLES, F.: “Anglada-Camarasa, artista polémico” en Anglada-Camarasa [1871-1959], Madrid, Fundación Cultural Mapfre Vida, 2002, pp. 47-57

– MIRALLES, F.: “La llegada de Anglada-Camarasa a Buenos Aires” en El món d’Anglada- Camarasa, Barcelona, CaixaForum, 2006, pp. 24-28

– SAVELIEV, Y.: “Anglada-Camarasa en Rusia” en El món d’Anglada-Camarasa, Barcelona, CaixaForum, 2006, pp. 36-42

HEMEROGRAFÍA:

El País, 10/II/1982. “La biografía artística del pintor catalán Anglada Camarasa, en una antológica de su obra”.

– 26/VII/1993 “La obra de Anglada Camarasa, eje de un nuevo centro cultural en Mallorca”.

– 31/I/2002. “Una antológica de Anglada-Camarasa explica el ascenso y olvido del pintor”.

– 29/XI/2006 “El universo colorista de Anglada-Camarasa”.

– 2/XII/2006 “El fulgor de Anglada-Camarasa”.

– 3/X/2008 “La subasta anual de Christie’s deja sin vender el 40% de las obras”.

Público, 2/X/2008 “Christie’s subasta en Madrid ‘La gata rosa’”.

29/VI/2009 “Sotheby’s subastará obras de Sorolla, Rusiñol, Zuloaga y otros españoles”.

DOCUMENTAL:

La cadena autonómica de las Islas Baleares IB3 recuperó para la noche del 29 de Marzo de 2012 el documental Anglada-Camarasa, la llum de l’illa.

TRABAJO DE CAMPO:

Visitas a la exposición permanente de la Colección de obras de Hermen Anglada-Camarasa en el CaixaFòrum de Palma de Mallorca (C/Plaza Weyler, 3).

Entrevistas personales a las siguientes personas relacionadas con el pintor:

– Esther Espinar, coordinadora de la programación cultural de CaixaFòrum Palma, el pasado 2 de abril de 2012

– Silvia Pizarro, nieta de Anglada-Camarasa, el pasado 29 de mayo de 2012. Dra. en Medicina, licenciada en Historia del Arte y actualmente está realizando una investigación sobre su abuelo y la etapa paisajística de Mallorca. Además ha sido comisaria de las últimas exposiciones realizadas de la colección permanente del artista en el CaixaFòrum de Palma.