El Cartelismo Cinematográfico Español. Un estado de la cuestión (Parte I)

Cartel para Muñecas de Mario Roncoroni (1926) realizado por Josep Renau

El cartel cinematográfico español ha estado generalmente poco reconocido por el mundo académico -por ser considerado un arte menor frente a otros como la pintura- y muy olvidado por el público (se deduce cinematográfico), ya que ha sido entendido como un producto de consumo inmediato para dirigir a las masas hacia otro tipo de producto, el cine. Países como Inglaterra, Francia y Estados Unidos gozan desde hace años de publicaciones que hablan exclusivamente de sus carteles cinematográficos, incluso algunas que tratan del cartel de cine internacional en las que no se nombra por ninguna parte el cartel de cine español.

El cartelismo en general ha despertado desde hace tiempo mucho más interés, lo cual se demuestra en los numerosos estudios realizados hasta la fecha sobre el cartel modernista, el del Art Decó y el de las vanguardias históricas. Por otra parte también ha habido, aunque menos numerosos, autores que se han ocupado del estudio del cartel desde el punto de vista de su valor publicitario y movilizador de masas -es decir, valorando aspectos como los meramente funcionales, los lingüísticos, los sociales, los antropológicos, los mercantiles, etc-.(2)

Como hemos comentado anteriormente, el cartel cinematográfico español no ha sido un género académicamente reconocido. Para hacer entender la gravedad de la situación de marginalidad que sufría -y aún sufre- la cartelística cinematográfica española “quizá sea suficiente tener en cuenta que en la primavera de 1985, el Centro Cultural Conde Duque organizó una magnífica exposición titulada Cien años del cartel español. Publicidad comercial (1875-1975) en donde no se exponía ¡ni un cartel cinematográfico! Y en cuyo catálogo ni siquiera se aludía al tema”.(3)

También en las palabras del periodista J. J. Blasco vemos reflejada esta situación: “El cine cartelizado à plen air no ha merecido, a pesar de cantar sin disimulo las excelencias del corazón de las tinieblas, demasiada atención por parte de los historiadores del arte y las técnicas publicitarias, y se me ocurren tres posibles causas que alcancen a explicarlo. Una, su efimeridad, que borra sus huellas y aleja a los resabiados cultores del arte mayor. Dos, su perniciosa costumbre de guardar escrupulosamente los papeles que (salvo audaces excepciones) le convierten en réplica mimética de lo que ya hizo la imprenta. Y tres, que contra lo que pudiera sugerir nuestro hábito de tomar la calle para los más diversos solaces e impudores, el cine seguimos haciéndolo a oscuras y a puerta cerrada”. (4)

Cartel de Viridiana de Luis Buñuel (1961) realizado por Iván Zulueta en 1977

En un artículo de 1986, Julio Pérez Perucha ya se hacía eco de la reducidísima bibliografía existente sobre el cartel cinematográfico español. Sin embargo, veinticinco años después la situación no ha cambiado mucho. Baste saber que nos hemos encontrado ante una decena de artículos en revistas especializadas, tres exposiciones contadas sobre el cartel de cine en España (y sus respectivos catálogos), diferentes exhibiciones monográficas sobre algunos cartelistas españoles y finalmente, media docena de publicaciones editadas por coleccionistas del tema, con cierta falta de rigor académico. Sin embargo, debemos aclarar los motivos más probables por los cuales existe esta reducida bibliografía. Además de este mínimo interés que el investigador de arte español ha prestado al estudio de la cartelística cinematográfica española, se debe añadir otros problemas  como, por ejemplo, la dificultosa recopilación del material de estudio: los carteles.

Como comenta Francisco Baena Palma, “España nunca ha destacado por ser un país excesivamente celoso de su legado cultural” (5)  y, en el caso de la cartelística de cine, no iba a ser diferente. Hay que tener en cuenta, dice Baena Palma, que hubo una masiva destrucción de material cinematográfico, fruto de la alternancia de poder que se dio en España. Sin embargo, debemos agradecer la supervivencia de ciertos materiales, como los carteles y programas de mano, a un gran número de coleccionistas e interesados que han visto en estos objetos algo más que simple papel. Sin olvidar los ejemplares que se encuentran a buen recaudo en las áreas de archivos gráficos de diversas filmotecas del territorio español.

Dentro de este problema de recopilación al que se puede enfrentar un investigador del tema hay que añadir el enorme número de carteles existentes aún sin encontrar -de los que se conoce su existencia por la prensa de la época-. Hay miles de carteles producidos por autores españoles que se encuentran dispersos, olvidados, sin referenciar ni catalogar, sobre todo los que corresponden a la primera mitad de siglo. En un intento de realizar una historia diacrónica del cartel de cine en nuestro país, el investigador también se puede encontrar con otros posibles impedimentos que hemos ido recopilando y que hacen dificultosa dicha tarea: muchos carteles están firmados simplemente con el nombre de pila del autor (incluso algunos podrían ser alías y/o pseudónimos); otros en cambio, son anónimos: bien podría ser porque el autor trabajaba para un estudio de diseño o bien porque había sido contratado por la productora que no paraba en la importancia de la autoría o porque en el cartel habían trabajado varias personas; en algunos carteles anteriores a la década de los cincuenta no figura la fecha en el pie de imprenta, lo cual dificulta averiguar el año exacto de su impresión; muchos films de éxito fueron proyectados periódicamente a lo largo de los años, lo cual da lugar a la creación de diferentes carteles de una misma película.

Finalmente, el investigador se toparía con el obstáculo de conseguir reconocer y aislar individualidades o estilos claramente identificables entre estos miles y miles de carteles. A lo largo de este centenar de años, ha habido una abundante estandarización y homogeneización en el diseño y creación de carteles. Sin embargo, ello no quiere decir que no podamos apreciar y destacar dentro de esta vorágine, el trabajo de numerosos autores -artistas, ilustradores, pintores, dibujantes, cartelistas, diseñadores- que han legado magníficos ejemplos de síntesis visual de todas aquellas películas que han sido proyectadas en algún momento en alguna sala de nuestro país. A estos autores se les debe un reconocimiento por su aportación a la Historia del arte español, ya que no eran tiempos fáciles y muy a menudo, mal pagados. Así es, el cartelismo cinematográfico es un modo de expresión artística a la que hay que añadir la dificultad de saber plasmar el espíritu de una película y el tener que lidiar tanto con las productoras como con el gobierno existente en ese momento para terminar acatando las diferentes imposiciones y normativas.

(Seguir leyendo en Parte II)


(1) Nos decidimos por este título con la finalidad de no ser confundido con otros trabajos como El cartel de cine en España o Carteles del cine español, y que además puede dar a lugar a erróneas interpretaciones ya que simplemente por el título no se sabe si su estudio abarca sólo el cine español o sólo el cartel español. El siguiente artículo está enfocado a los carteles de cine realizados por autores españoles, tanto sean para películas de producción española como para películas de producción internacional.

(2) Véase, por ejemplo, F. Enel, El cartel. Lenguaje, funciones y retórica (Valencia, 1974); J. Barnicoat, Los carteles: su historia y lenguaje (Barcelona, 1976); A. Moles, El afiche en la sociedad urbana (Buenos Aires, 1976); D. Giralt-Miracle, Historia social y cultural del cartel (Barcelona, 1981).

(3) PÉREZ PERUCHA, Julio. “Escaparates del espectáculo o indicadores del sentido”, en Cine impreso: cartelistas españoles de cine (1955-1985), catálogo de la exposición organizada por el Ayuntamiento de La Coruña en enero de 1986, p. 22.  [Los signos de admiración son del autor]

(4) BLASCO, José Joaquín: “Cine es al Dr. Frankestein lo que cartel es a Caligari, en Cine de papel. El cartel de cine en España, Ayuntamiento de Zaragoza, 1996, p.50

(5) BAENA PALMA, F.: El cartel de cine en España (1910-1965), Ediciones FBP, Barcelona, 1996, p.10

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s